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miércoles, 13 de octubre de 2010

La Reina de Las Nieves



Érase una vez un muchacho llamado Kay y una muchacha llamada Gerda, eran vecinos puerta con puerta desde la infancia. Eran muy buenos amigos y jugaban siempre juntos. En verano hacían guirnaldas de margaritas y retozaban en los bosques, y en invierno observaban el vuelo de la nieve desde el calor de sus cabañas. Kay equiparaba la nieve a abejas blancas, y creía que tenía que haber una Abeja Reina.




Un día salió a la puerta durante una ventisca, y un enorme copo de nieve le cayó en la mano, convirtiéndose después en una hermosa mujercita que creció hasta hacerse más alta que él. Vestía pieles blancas, su rostro era pálido como la Luna y sus ojos, azul hielo. Le sonrió, le tocó el corazón con una mano muy fría, y desapareció.



Tras esto, Kay no volvió a ser el mismo. Se burlaba de Gerda, pisoteaba las flores y daba patadas a los animales de la granja. Llegó la primavera y después el verano, pero Gerda no reconocía al muchacho con el que había sido tan feliz un vez. Cuando retornó el invierno, Kay parecía preocupado. Examinaba los cielos del norte buscando la nieve, y se construyó un sólido trineo. Finalmente llegó la nieve y Kay acudió a la plaza del mercado. Allí fue recogido por un carruaje lleno de perlas en el que viajaba una mujer alta vestida con pieles blancas y desapareció para siempre.



A Gerda se le rompió el corazón. Preguntó a todos los muchachos, pero ninguno pudo ayudarla. Preguntó incluso a los animales y a las plantas, pero ellos tampoco pudieron darle pista alguna. Finalmente comprendió que si quería volver a ver a Kay, tendría que abandonar su casa en dirección a tierras heladas del norte. Gerda inició un largo y azaroso viaje, y se enfrentó a animales peligrosos y a ladrones asesinos; aunque Kay hubiese sido cruel con ella, su corazón rebosaba de amor hacia él y no podía soportar la idea de que estuviese solo y frío.



Kay estaba en los dominios de la Reina de las Nieves, evidentemente, pues era ella la que le había secuestrado en la plaza del mercado, Kay estaba azul de frío, y cada vez que la Reina de las Nieves le besaba se ponía aun más azul. El palacio de la Reina de las Nieves estaba hecho de montones de nieve, con vestíbulos vacíos que se extendían durante millas, alumbrados por el fuego frío de las luces del norte. Kay se dedicaba a hacer rompecabezas con trozos de nieve, en ese momento, hacer eso tenía mucho sentido. Encajar el hielo era muy importante para él y estaba decidido a conseguirlo.



La Reina de las Nieves abandonó su trono de hielo, le dijo a Kay que tenía que salir volando a llevar la nieve a los lugares del sur, y partió en una helada espiral. Poco tiempo después, Gerda encontró el palacio con Kay dentro. Corrió hacia él llena de lágrimas de alegría y lo abrazó. Sus lágrimas le calentaron la piel helada y le derritieron el corazón, y Kay puedo ver así que su rompecabezas de pedazos de hielo no tenía sentido. Los jóvenes se pusieron muy contentos y huyeron juntos del palacio para no regresar jamás.







martes, 12 de octubre de 2010

Hadas del Clima





Hay Hadas que influyen en el clima. Cualquier duende de los cuatro elementos, puede prestarle sus energías a un tempestad, un torbellino, un trueno o un temporal. El clima es un aspecto de la naturaleza que no podemos controlar. Los intentos de predecir el tiempo no siempre son precisos, pues hay factores complejos implicados que podrían cambiar las cosas de un minuto a otro. Se dice que el aleteo de una mariposa en una parte del mundo puede provocar un cambio de clima en el otro lado del globo debido a la sutileza y delicadeza de las fuerzas en funcionamiento.





Las Hadas del clima están detrás de estas fuerzas y demuestran que, a pesar de todos los logros científicos, muchas cosas siguen siendo un misterio. Muchas hadas “buenas”, son más activas durante el verano, mientras que las hadas “malas” salen más en el invierno. Esto podría explicarse diciendo que las hadas “malas” son una encarnación de la muerte, vital para el crecimiento, y dicha muerte forma parte del ciclo natural. Obviamente, esto implica a las hadas del clima: un Sol eterno tal vez suene bien, ¡pero la vida sería imposible!
Entre las Hadas del clima podemos destacar: La Reina de las Nieves, Los Nudos del Viento, El Padre Hielo, Thor, Hadas de la Niebla, y Hadas de la Lluvia.



La Reina de las Nieves:  La nieve es fascinante, y desde nuestros hogares suele parecernos hermosa. No obstante, no hace mucho tiempo los humanos estaban menos protegidos por los elementos, y la nieve podía ser exquisita y, a la vez, terrible. La Reina de las Nieves epitomiza las fuerzas del orden natural que pueden ser adversas para los humanos. Demonizar estas energías es tentador, pero merecen nuestro respeto. La nieve puede representar la frialdad de la mente lógica, que quiere controlarlo todo y ponerlo todo en su sitio. La Reina de las Nieves acerca la muerte al corazón. Y, sin embargo, la nieve posee una deslumbrante belleza. Los humanos pueden maravillarse sin llegar a quedarse absortos. Los mortales son ajenos a las mentes y propósitos de las hadas; no es de sorprender que el precio de entrar en el palacio de la Reina de las Nieves sea perder el corazón humano.




Los Nudos del Viento: En Italia existen unas traviesas hadas del clima llamadas “Folletti”. Estos nudos del viento son elfos que adoran levantar tempestades para viajar en el viento. Pueden ser crueles, generando destructivas tormentas que arruinan la cosecha, inundan las riberas de los ríos y forman ventiscas. También agitan polvo formando tornados en miniatura. Algunos Folleti tienen aspecto de chiquillos con sombreros de seda y castañuelas. Montan sobre torbellinos y entran en las casa por las rendijas, generando todo tipo de sonidos. Aunque muchos tienen buenas intenciones, algunos son más siniestros. Los Mazzamarienddu, por ejemplo, sólo se forman con la sangre de victimas de asesinato y generan tormentas y terremotos. Son vitales en un esquema de cosas en el que los humanos pueden no ser prioritarios.


El Padre Hielo: En Rusia, el Padre Hielo encarna el invierno y es un espíritu. En la época de más frío, el aliento que sale de nuestras bocas puede congelarse y caer al suelo, a nuestros pies, en una tintineante ducha de pequeños carámbanos. Puede asesinar a los viajeros envolviéndolos en un abrazo helado. También saltaba de rama en rama entre los árboles desnudos, y cuando chasqueaba los dedos maliciosamente todas las ramitas quedaban pintadas de blanco por el hielo. También tiene su parte benévola como muchas otras hadas, puede impresionarse con los buenos modales. Cuenta la leyenda que su frío estuvo a punto de matar a una niña, pero ésta era tan educada que no dijo nada. Gracias a su moderación le perdonó la vida. El Padre de hielo tiene vínculos con el Papá Noel. El día de Año Nuevo viaja por Rusia en su trineo con su hija, y van cargados de regalos para los niños que se hayan portado bien.




Thor:  Es un espíritu realmente poderoso. Los nórdicos le consideraban el dios del trueno y del cielo, y era el favorito de los granjeros, de los marineros y de todas las clases de trabajadoras. Thor tenía un martillo mágico, llamado Mjolnir, con el que rompía el hielo cada verano. Del barba pelirroja y muy fuerte, era el hijo de Odín y de Jord, la diosa de la tierra, que era un gigante. Thor era un dios muy importante, y el nombre de jueves procede de ahí. Es el equivalente nórdico de Júpiter, que originaba los rayos. Parece ser que Thor dominaba el aire. Gobernaba el trueno, el rayo, la lluvia y los vientos, el tiempo despejado y la fertilidad. La gente le hacia sacrificios cuando tenía plagas o hambre. Thor personificaba el asombroso poder de la naturaleza. Es amigo de los humanos. Si necesitas un estímulo especial para enfrentarte a un reto, llama a Thor, independientemente del clima, cuando oigas truenos, es su forma de enviarte coraje.




Las Hadas de la Niebla: Estás hadas nos traen imágenes del pasado y el futuro. Las termiteras y los círculos de piedra suelen estar cubiertos de una espeluznante corona de niebla. Si surge un agujero en la corona representará una entrada al Otro Mundo.Tiddy Mun es el hada inglesa de la niebla que vive en los pantanos de East Anglia. Antes de las drenaran, estas tierras estaban cubiertas de agua. Tiddy Mun controlaba esta agua, cualquiera de las enfermedades que pudieran provocar y la propia niebla. Salía del agua cuando levantaba la niebla y vestía una larga bata gris. Cuando las aguas subían, la gente suplicaba a Tiddy Mun que las calmara. Aunque era amable, también se enfadaba. Cuando drenaron su pantano, si cólera fue tan grande que enfermó a los niños y a las vacas, y la gente tuvo que implorar su perdón.
Cuando pases por la niebla, apunta a todos sus pensamientos. La Hada de la Niebla puede darte pista sobre otros mundos.



Las Hadas de la Lluvia: Szepasszony es una hermosa hada húngara que lleva un vestido blanco y el pelo rubio y largo. Danza en las tormentas de lluvia y granizo, y lanza conjuros en las gotas de lluvia; estás se escurren al suelo desde sus alas y forman un charco; si alguien lo pisa, Szepasszony obtendrá poder sobre esa persona. Es seductora, y puede no ser buena. Es un poderoso duende que disfruta con las energías de las tormentas. En cualquier caso, en todas las tormentas entran en juego muchos duendes que están en el aire de la tormenta y a su alrededor. Si te escoges al contacto con la lluvia, será una lástima, pues sus gotas podrían despertar tu espíritu y refrescar tu alma.
Los arcos iris están muy relacionados con las hadas. Los duendes suelen esconder su tarro de oro en uno de sus extremos. El arco iris es un puente al Otro Mundo, y de ahí vienen las Hadas de la Lluvia. Los nórdicos llamaban al arco iris “Bifrost” y creían que representaba e camino hacia Asgard, el hogar de los dioses. Recibe con alegría a las Hadas de la Lluvia y permite que purifiquen tu vida.


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