COMPARTE CONMIGO EL EXTRAORDINARIO MUNDO DE LAS HADAS


 
 
Mostrando entradas con la etiqueta vampiros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vampiros. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de marzo de 2011

Vampiro ¿Un Mito O Una Realidad?




Sigo creyendo que los vampiros existen, pero ya no tanto del mito del vampiro que conocemos por películas, libros etc. es sólo eso un mito, porque después de estudiar el fenómeno vampírico he llegado a la conclusión de su existencia. Son tribus gobernadas por patriarcas o matriarcas, no duermen en ataúdes, no tienen miedo a crucifijos, ni a ningún símbolo religioso, tampoco les repelen los ajos, pueden salir de día aunque les molesta algo el sol lo arreglan con protectores solares.


Se alimentan de sangre, energía y esencia de los mortales. Y no son tan guapos, ni atractivos como los pintan. No existe ningún libro de su doctrina, leyes o normas. En algunos países los tienen como símbolo de sus creencias y son adorados como tales, es lo que se entiende como magia negra y cultura demoníaca. Se puede acabar con ellos clavándoles una estaca o bien cortándoles la cabeza y quemarlos.


Cuando hablan pueden transmitirte serenidad mientras sus ojos hipnotizan nuestra alma para así poder hacerse con lo más preciado que tenemos para ellos nuestra sangre, agua de nuestra alma con la que satisfacen su ansías de alimentarse. Es cierto que así purifican sus cuerpos haciendo que sigan jóvenes, exento a enfermedades y libres de todo mal,  ahí es donde radica su fuerza y destreza.



Se mezclan entre los mortales, para no levantar sospechas actúan de igual a igual, aunque mantienen su soledad. Hacen reuniones y ritos satánicos entre ellos. Realizan viajes por el mundo, no son tan conocedores, ni cultos como estamos acostumbrados a verlos. ¿Son ciencia ficción o una realidad palpable?


Yo personalmente como romántica que soy, me quedo con el vampiro romántico; ser caballeroso, educado, culto y con un atractivo arrollador, nuestro conocido “Drácula”de Bram Stoker, o como no, el “Edward Cullen” de la Saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer. Son personajes de ficción creados en la imaginación de sus autores, de los cuales los lectores nos enganchamos a ellos. ¿Pero alguien ha visto un vampiro real alguna vez?, yo no.





© 2011 Rosana Martí


 

viernes, 11 de marzo de 2011

Vampiros


 

Seguro que algunos se preguntarán qué tiene que ver un vampiro con los seres de la naturaleza. La respuesta es que los vampiros existen también de muchas formas en la naturaleza, entre otras como seres deformes que roban su energía a otros. Existen muchas clases de vampiros:

 

Una especie de vampiro que ha sido creado por otro ser humano y que genera Elementales a través de pensamientos que, a través de repetidas cargas, desarrollan una vida propia.



Las almas de los fallecidos pueden ser vampiros. A veces, debido a adicciones, traumas o miedos pueden estar ligados a la tierra y no pueden abandonar los mundos inferiores. Intentan cubrir su carencia mediante otro individuo que entonces vive lo mismo. Se aferran desesperadamente a ellos y a su energía vital. Se mantienen en esta variación aferrándose por lo general a personas con las que en la vida tenía una intensa relación.




Los vampiros también son una especie de demonios que causan males de los mundos inferiores, que originan una línea de evolución juntos a la de los seres humanos. Pueden servirse de un cuerpo para atacar a personas y animales y chuparles la energía vital, lo que hacen por lo general mediante mordiscos y heridas.

 



Las personas vivas también pueden ser vampiros. Algunos abandonan sus cuerpos por las noches para dirigirse a sus víctimas y robarles la energía vital. Otros se han acostumbrado en la vida cotidiana a extraerle la energía a su prójimo, quejándose continuamente y criticándolo todo. Lo que es común a ambos es que ninguno está en la situación de unirse directamente a la corriente vital.




Seres oscuros que han aceptado un negocio con otras personas son otro tipo de vampiro. Cuidan los defectos y los oscuros, sombríos y peligrosos secretos de las personas y exigen como compensación su energía vital. 




Los Greys, seres del espacio sideral son vampiros extraterrestres que interceptan la energía vital de las personas.




Historias y narraciones sobre seres vampíricos las hay en todas partes del mundo. En nuestras latitudes. Drácula es la clásica personificación de esta especia: con sus colmillos afilados les abre la yugular para extraerles la sangre. La sangre es energía vital. En la sangre está contenida la fuerza y la información sobre el alma.



Por eso los seres demoníacos exigen a menudo, en un pacto con los seres humanos, una firma hecha con sangre. El cuello representa el intercambio entre energías a todos los niveles. Los vampiros se sirven frecuentemente del cuerpo de una persona o adoptan una forma de energía para extraerles la energía vital a sus víctimas.



Igualmente, se les puede percibir bajo la forma de un animal como el murciélago o el hombre lobo o también como nubes oscuras, negras o niebla. Despiden a menudo un olor a moho, desagradable y destacable. El aire en su vecindad puede parecer espeso, con vapor oscuro, gris o mortecino.



Las personas poseídas por un vampiro parecen agotadas y sin fuerzas su vista está cubierta y vacía; su piel pálida parece a veces algo gris y a veces exangüe. Aquella persona que haya tenido un “contacto vampírico” se hiere a menudo intencionadamente y se inflingen pequeñas heridas de las que fluye algo de sangre. No lo olvidemos: nada sucede en la vida de una persona sin que haya por su parte una resonancia, una cuerda, que puede recoger las vibraciones.



Los vampiros, a menudo son invocados de manera inconciente, por ejemplo mediante la ocultación de la propia expresión, de las propias debilidades y del sentimiento de carencia, deseos parciales, ansías insatisfechas y deseos insatisfechos. Hay que andarse con cuidado una pérdida de energía constante o intensa debida a un robo de esa energía puede conducir a la enfermedad e incluso a la muerte.




Entradas populares