Son seres de la
naturaleza pertenecientes al elemento Tierra. Se les puede ver principalmente en
el norte de Europa y son allí un componente constante de la magia y la
hechicería desde tiempos ancestrales. Los Trolls son tan viejos como la misma
naturaleza y son también una parte inseparable de ella.
Viven en la
profunda y mística zona entre la imaginación, el sueño y la realidad, más allá
del tiempo y el espacio. Cuando se echan a dormir y se despiertan nuevamente ha
pasado a veces sólo un minuto, o en ocasiones todo un siglo sin que ellos
mismos se hayan dado cuenta. Las experiencias con Trolls de todo tipo se han
transmitido de generación en generación, primero de forma oral y más tarde de
forma escrita.
Así los Trolls se
han convertido finalmente en leyenda. Los Trolls son salvajes pero reservados y
por eso sólo salen durante la noche. Habitan con sus semejantes en sociables
comunidades que siguen una jerarquía que no es fácil de entender.
Preferentemente, viven en montañas, estepas, regiones y bosques apartados,
donde se alimentan de animales y plantas de todo tipo.
Están dotados de
muy buenas capacidades de visión, oído y gusto; tienen tan sólo cuatro dedos en
los pies y cuatro dedos en las manos, aunque, a pesar de su aspecto más bien
parecido al de un animal, caminan sobre las plantas de los pies y tienen patas
aptas para coger cosas. Su piel está recubierta de un pelo cuyo color va del
gris azulado al marrón. Poseen grandes orejas, acabadas en punta y de su cara
sobresale una gran nariz. En el rabo tienen mechones de pelo.
Hay Trolls de
todos los tamaños y formas; pueden tener hasta tres cabezas y nueve colas,
pueden alcanzar una estatura de varios metros, aunque se han visto también unos
ejemplares de unos pocos centímetros de tamaño. Los Trolls pueden llegar a
tener un aspecto realmente terrorífico, aunque no son malignos, en todo caso
son torpes, toscos y bastante descuidados.
Cuando algunas
vez han atacado al ser humano ha sido de forma casual no intencionada. Por
ejemplo una madre Trolls baña a sus hijos en un lago de montaña, puede ocurrir
que, como trágico efecto secundario, se inunde todo un pueblo. Cuando un Trolls
se encuentra entre la espalda y la pared es capaz de desarrollar una fuerza
monstruosa y arrojar lejos de sí, cosas o personas.
Los Trolls pueden
vivir cientos o incluso miles de años; aunque no pueden vivir en cautividad. El
oro es una de sus debilidades y los acaban escondiendo en cuevas subterráneas.
Los Trolls pueden enamorarse y suelen hacerlo de muchachas con el pelo de oro
(rubio), haciendo de su ser amada una cautiva, la secuestrada y
encierra, para que sea él sólo el que disfrute de su belleza, son muy celosos.
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