Comparte Conmigo el Maravilloso Mundo de las Hadas...

viernes, 8 de julio de 2011

El Secuestro de Perséfone



Deméter, hermana de Zeus y diosa del grano y la agricultura, tuvo una hija llamada Perséfone. Un día, cuando está había salido en compañía de amigos a coger flores, fue secuestrada por Hades, que la llevó al inframundo. Deméter quedó muy afligida por la pérdida de su hijita y recorrió toda la tierra en su busca. Viajó durante nueve días y nueve noches sin detenerse ni a comer ni a dormir. Al décimo día se encontró con Helios, dios del sol, que le contó que Hades había raptado a su hija, que lo había hecho con la autorización de Zeus. Desolada, Deméter abandonó el Olimpo y continuó su deambular entre los mortales, disfrazada de anciana llamada Doso.


Llegó al lugar conocido como Eleusis donde las hijas del rey Celeo convencieron a su padre para que acogiera aquella mujer. Identificándose como Doso, Deméter fue empleada como sirvienta de la reina Metanira, pero, al verla está, reconoció su nobleza de carácter divino y le ordenó que tomara asiento, comiera y bebiera. Deméter, todavía de duelo por su hija Perséfone, declinó la invitación y siguió de pie en silencio, hasta que una esclava llamada Yamba, le levantó la falda y la hizo reír, (Yamba dio nombre a la poesía yámbica, de carácter cómico y satírico).
 


Deméter siguió en palacio como niñera del recién nacido, el príncipe Demofoón. Planeó hacer inmortal al niño nutriéndolo con ambrosía, el alimento de los dioses, y colocándolo todas las noches en el fuego. Lo hacia en secreto, pero una noche fue sorprendida por Metanira cuando estaba poniendo a Demofoón en el fuego. Metanira gritó horrorizada y la diosa sacó al niño de las llamas, declarando, enojada, que ya no podría alcanzar la inmortalidad. Al dar a conocer su identidad. Deméter abandonó el palacio después de estipular los ritos que habían de observarse en su honor, los misterios eleusinos.



Apenada de nuevo, Deméter se negó a autorizar que se cultivara grano o que creciera cualquier otro cultivo. La humanidad empezó a verse privada de alimento; entonces, intervino Zeus y declaró que permitiría que Perséfone regresara con su madre si no había comido nada durante su temporada en el inframundo. Pero Hades había inducido a la muchacha a comer algunas semillas de granadas, símbolo del matrimonio. Pese a ello, Zeus ideó una componenda: Perséfone podría pasar dos tercias del año con su madre, pero el otro tercio tendría que regresar con Hades. Todos los años, en su ausencia, Deméter se lamenta por Perséfone, y los cultivos languidecen. A esta temporada la llamamos invierno.




lunes, 4 de julio de 2011

Historia de un Duergar




Un Duergar es una especie de enano maligno del norte de Inglaterra. Se cuenta que un viajero que habiéndose perdido por el mal tiempo, vió brillar una luz a corta distancia. Halló una choza de rugosa piedra iluminada por un fuego moribundo. A cada lado del fuego había dos piedras y junto a ellas dos troncos. Se sentó en una y avivó el fuego con unos leños, y al rato entró un Duergar y se sentó frente al viajero. Allí estuvieron sentados hasta que el fuego se apagó. El Duergar cogió un enorme tronco, lo quebró sobre sus rodillas, y lo puso en la hoguera. Cuando se consumió, el Duergar le indicó al viajero que colocase el otro tronco, pero el viajero sospechándose alguna jugarreta del enano, no hizo nada. Permanecieron así sentados hasta el amanecer, en que de pronto, el Duergar, la choza y la hoguera desaparecieron y el viajero se encontró sentado al borde de un alto despeñadero. Si se hubiese movido para alcanzar el tronco se hubiese matado al caer.




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