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martes, 10 de abril de 2012

Gaea Madre Tierra




En el principio reinaba el caos, una masa desordenada en la que no había ni arriba ni abajo. De él surgió Gaea (greco-romano) o Gaia (latín), diosa y madre ancestral de la Tierra. Dio a luz al Cielo por encima suyo y al oscuro Espacio por debajo, que más tarde se convertiría en el Inframundo.


Gaia, la divina Tierra, le dio el cielo a Urano y el Inframundo a Tártaro. Entonces nació Eros, el dios masculino del amor que, en lo sucesivo, seria la fuerza motriz de toda la Creación. A partir del caos, aún fueron creados arriba las ninfas, los espíritus de las montañas y de las fuentes.

  
Del caos, surgieron abajo la Noche y sus criaturas. Gaia dio a luz al Mar (Ponto), la marea masculina o pleamar y la femenina o bajamar, así como a los Nixen, los hijos de los mares. De la oscura Noche, salieron el Aire (Aither) y el Día (Hermeros), y así en lo sucesivo la luz y la oscuridad podrían alternarse, con lo cual sólo el Día pertenecía a los mortales.

  
La luz cósmica y el fuego sagrado estaban destinados únicamente a los dioses y diosas, ya que ellos son los Luminosos, los Fuertes, los Inmortales. Así son los inicios del mundo en la mitología griega. Gaia (latín) procede del término griego Gaea, que significa Tierra.

  
Los atributos de Gaia son el Cuerno de la Abundancia, frutas y niños. Es la diosa Tierra y la diosa Madre, la diosa Ancestral y la abuela de todos los dioses. Es la madre universal, de su regazo toda vida y engendró a los Titanes Urano, Ponto y Tártaro sin un compañero masculino.

  
Se corresponde con la Terra Mater romana, la Madre Tierra, que es un ser vivo. El planeta es su cuerpo, el aire es su aliento y sus mares, ríos, lagos y arroyos son sus vasos sanguíneos, que sustentan la tierra y la hacen fértil. Su energía, fuerza y fuego habitan ocultos en las profundidades de su interior.


Es la madre de muchos hijos y proporciona también un hogar a muchas otras formas de vida que no han nacido de ella. En ciclos eternos surge de ella todo lo visible y vuelve de nuevo a ella. Al principio, los hombres vivían en armonía respetando a la Madre Tierra y a todas las formas de vida.

  
Los animales y las plantas eran sus hermanos y hermanas. Desde entonces, muchos seres humanos se han alejado de esa unidad. De la patria madre surgió una patria padre, a la que es posible conquistar y es comparable en la tierra. Gaia quería convertirse en algo sobre lo que los seres humanos pudieran gobernar.


Los tesoros de Gaia se habían convertido en mercancías y eran terreno de juego para los espíritus desarraigados y desalmados. Todo esto le hizo mucho daño a ella y a otras formas de vida y, por consiguiente, también a nosotros, como parte de su legado.

  
Los restantes pueblos de la Naturaleza son los guardianes de la Tierra y podemos tomarlos como ejemplo. Cada vez más personas reconocen la profundidad de la Naturaleza y regresan a la Madre Tierra y a sus auténticos dones. Inician un nuevo intercambio con Gaia.



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