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lunes, 8 de agosto de 2011

Quienes Son Las Ondinas



Espíritus acuáticos femeninos. Son los seres elementales, responsables y guardianes del elemento Agua sobre la tierra. Mantienen un estrecho contacto con la fuerza de la Luna. Las Ondinas están ligadas a todas las formas del agua sin excepción, incluida la energética.

 


Lo mismo en ríos, charcas, estanques, océanos, que en el equilibrio hídrico de los minerales, plantas, animales o seres humanos, ya sea en agua dulce que salada, en cada ola, en el más pequeño movimiento del agua, vive una Ondina. Cabalgan sobre las olas del océano y reposan en grutas rocosas donde los helechos trepan, las flores florecen y el musgo les ofrece un blando colchón.


Se las puede encontrar tanto en zonas pantanosas como en ríos y lagos de la superficie o subterráneos. Se Encuentran en las gotas de la lluvia, en el granizo, cristales de hielo y copos de nieve, en el hielo, niebla, rocío y en el vapor del agua; tanto en agua fría o que hierva a borbotones.


Las Ondinas son garbosas criaturas creadas a partir de la fina sustancia del éter del agua. Son pequeñas poseen a veces alas y permanecen cerca de las flores que crecen en pantanos, ciénagas, junto a lagos y arroyos y dejan que las corrientes de agua suban y bajen.


Las Ondinas con frecuencia se parecen a jirones de niebla. Está impresión viene provocada por sus vestidos, hechos de una sustancia plateada y reluciente que parece agua y que resplandece en todos los colores, pero principalmente en tonos verdes y a veces también de magenta o violeta.


Como todas las criaturas de La Madre Naturaleza tienen también acceso al elemento Agua en los seres humanos. Velan por el líquido amniótico en el que el embrión nada dentro del cuerpo de la madre; cuidan de las lágrimas y de otros fluidos corporales entre los que se encuentra también la sangre.


Las Ondinas tienen también acceso al mundo de los sentidos, de la fuerza intuitiva y a las corrientes espirituales. Las emociones de cualquier tipo atraen a los espíritus acuáticos en grupos, y pueden provocar confusión y toda una tormenta emocional. El único poder capaz de aplacar estas tormentas emocionales es un amor equilibrado y que irradie tranquilidad.


Bajo el brillo de los rayos del amor, las Ondinas originan armónicos, pacíficos y suaves movimientos del agua. Estos seres del agua están totalmente dispuestos a colaborar con los seres humanos; sin embargo sólo les aceptan cuando éste sabe cómo manejarlas.


Pueden tener un temperamento excitable que junto a personas que no saben cómo controlar sus emociones y que dan rienda suelta a sus pasiones, los ánimos internos se caldean tanto que pueden producir daños, sufrimientos y violencia. Cuando las Ondinas se deslizan tranquilamente por sus aguas, las corrientes marinas son conducidas tranquilamente y se produce un campo de sensaciones equilibrado y tranquilo en el que puede darse mucho bien.




martes, 7 de junio de 2011

Cómo Ver a las Hadas del Agua




Abre tu corazón a las hadas acuáticas y las fronteras entre vosotros se disolverán. Cuando las sientas cerca, podrás experimentarlas en su hábitat más fácilmente.
• Relájate por completo. Imagina que estás sentada junto a un hermoso lago o una zona tranquila del mar. Puede ser un lugar que te encante, o un sitio de tu imaginación. Tómate tu tiempo para asentarte en el lugar. Observa todos los detalles de los alrededores. Observa los verdes y azules relucientes del agua, y el resto de colores, reflejados y refractados. Observa el azul del cielo que te cubre. Detecta cualquier planta o roca, cualquier rasgo del paisaje: permite que tus ojos descansen ahí. Hazte consciente de cuán cerca estás de la orilla, de pie o sentado, y observa lo que lleves puesto. Fíjate, sobre todo, en un colgante de esmeraldas, grande y bellísimo, y en la piedra plana que llevas sobre el pecho, encima de tu corazón.




 • Escucha los sonidos que te rodean. ¿Oyes la brisa, el canto de los pájaros, el sonido de las olas? Inhala la frescura del aire y el aroma del agua que transporta. Siente el aire puro y húmedo en tu rostro, y el viento suave rozándote el pelo. Disfruta de todo esto sintiéndote cómoda y relajada.
• Ahora concéntrate en el centro del pecho, donde está el corazón. Inhala la belleza de este lugar y permite que tu corazón se sienta cálido, abierto y revigorizado.



• Recuerda la maravillosa esmeralda que cuelga sobre tu pecho, cerca del corazón. Cuando sientas cercanía y empatía hacia la belleza de las aguas, la esmeralda empezará a brillar. La calidez de tu corazón fluye a la esmeralda, que responde palpitando y brillando. El brillo de la esmeralda es suave y, a la vez, sorprendentemente poderoso. Enseguida te das cuenta de que está luz maravillosa se extiende por las aguas, bañándolo todo en el verde más puro. La esmeralda verde llega a las aguas y se mezcla con ellas brillando otra vez. Las aguas se vuelven más claras y empiezan a ver el fondo. ¿Qué maravillosos regalos y tesoros encuentras ahí? ¿Qué seres mágicos están presentes?


 
• Invitadas por la esmeralda, atraídas por el amor de tu corazón, las hadas empiezan a salir de las aguas. Mira cómo llegan, la mayoría extrañas y bellas, y otras bajo formas que tal vez no hayas imaginado jamás. Deja que la esmeralda siga brillando y envía una bienvenida desde tu corazón.
• Deja que las hadas vayan saliendo a su ritmo. Tal vez se queden muy dentro de las aguas, quizá se aproximen al borde. Incluso pueden llegar hasta la tierra. Observa su aparición, permanece serena y deja que la esmeralda de tu corazón siga brillando. Escucha también, pues las hadas tal vez estén hablando, riendo, susurrando o cantando.
 


• Pídeles que se acerquen y pregúntales si puedes hablar con una. Con suerte, una de ellas se acercará a ti. Escucha lo que te dice. Si quieres, puedes hacerle preguntas. Las respuestas obtenidas serán sorprendentes claras o quizá no tengan ningún sentido al principio. Por ahora, intenta no descifrarlas.
• Cuando te parezca bien, despídete de las hadas con muestras de respeto y agradéceles su presencia. Diles que volverás a visitarlas. Deja que la luz de la esmeralda se apague lentamente y vuelva al cristal de tu pecho. Cerciórate de que la esmeralda se cierre y, por ahora, tu corazón también. Toca la esmeralda y siente su frescor y si solidez. Sal de la escena.



 • Regresa a tu conciencia cotidiana dándote golpecitos por todo el cuerpo para sentirte aquí y ahora. Apunta en un cuaderno todo lo que hayas experimentado y cualquier pensamiento que hayas tenido.
• Puedes repetir este viaje todas las veces que quieras. Tal vez se te ocurran más preguntas, y puedes preguntárselas al representante de las hadas. No te sorprendas si las respuestas obtenidas dan pie a más y más preguntas, pues así es como funcionan las hadas y eso forma parte de tu búsqueda. ¡Feliz viaje!




domingo, 15 de mayo de 2011

Las Asrais



Las Asrai son hadas inglesas pertenecientes al elemento agua, son pequeñitas y delicada de cuerpo transluciente. Habitan en los lagos y ríos, ocultas en los huecos de las rocas. Son seres tímidos de pequeña estatura, aunque hay quien las describe de altura semejante a la humana.


Su aspecto es el de una hermosa joven pero en realidad son ancianas centenarias. Si un hombre las ve, queda inmediatamente prendado de su belleza y es capturado por ellas. Pero su punto débil es la luz del Sol, y si fueran capturadas y expuestas aunque solo fuera a un solo rayo se derretirían y se convertirían en un charco, por eso solo salen las noches de Luna llena, las llamadas “Noches de Asrai”. Algunos malvados cuando las capturaban las exponían a su fatal destino.

 


Cuenta la leyenda que un pescador salió una noche a pescar con su red en el lago, cuando sintió que algo pesado se enredaba en ella. Tiró con todas sus fuerzas, y a la luz de la Luna vio que había capturado una Asrai. 
 


Era una criatura preciosa y quedó maravillado. Había oído decir que estas ancianas hadas solo salían de sus profundos hogares una vez cada cien años, a contemplar la Luna. Su tamaño era el de una niña de unos doce años y se dirigió a él suplicándole que la dejara ir, pero el pescador no la escuchaba, pensaba en sus hijos y pensó que los ricos del castillo le pagarían bien por poder mostrar la Asrai en su estanque de peces.


Así que endureció su corazón y emprendió el camino de regreso. La Asrai sacó un brazo de la red y señaló una y otra vez a la Luna menguante, luego puso la mano en el brazo del pescador, que según este contó más tarde "era tan fría como la espuma", parece ser que el calor humano la hirió y el pescador la colocó en la parte inferior de la embarcación.


Como tenia miedo de que la luz del día fuera demasiado fuerte para ella, la cubrió con unos juncos. Cuando volvió a por ella, el Sol ya estaba alto. Al levantar los juncos, su red estaba vacía y una mancha húmeda era todo lo que quedaba de ella. Pero el brazo que había tocado el hada se mantuvo helado durante el resto de su vida y nada pudo calentarlo nunca más.





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