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miércoles, 15 de junio de 2011

Cómo Ver a las Hadas del Viento




Las sílfides son quizá las hadas más fáciles de ver, pues están por todas partes. Muchas huirán de los lugares en los que haya habido mucha maldad, y las que se queden allí se preocuparán más de limpiar y de sanar que de la comunicación humana; tampoco suelen recibir favores. Aparte de esto, las sílfides están allí dondequiera que las respires.

 



• Para facilitar el contacto con estos maravillosos seres, súbete a la cima de un monte, preferiblemente en un día despejado, cuando el aire esté fresco y fluido. Abre el corazón a la pureza de la brisa y hazte consciente de cada roce, de cada caricia, de cada murmullo. El aire se queda quieto a veces y sientes un remolino de brisa alrededor de los hombros y de tu pelo, que te señala la proximidad de una sílfide. Mira las nubes de cerca, buscando figuras y formas. ¿Qué te dicen? Intenta que las nubes adquieran la forma que quieras; puedes hacerlo también desde tu ventana. Si así ocurriera, es probable que tengas un contacto telepático con las sílfides.




• Volar una cometa es otra forma de aproximación a las sílfides. Observa la cometa jugando con el viento, siente el tirón y la parada, la bajada en picado y el salto. Mientras vuelas la cometa, probablemente pases más tiempo mirando el cielo que muchos otros días. Sintonízate con las formas de los vientos y de las hadas que otorgan poder.
• Otra de las cosas que puedes hacer agradar a las sílfides es toca una flauta. O silbar una melodía cuando estés sentada bajo un árbol. Elige un día en calma para hacerlo y disfrutar repitiendo la melodía unas cuantas veces. Enseguida sentirás una ligera brisa y las hojas o el polvo se arremolinarán con la llegada de las sílfides.

 

• Las hadas del viento pueden imitar el aspecto de un pájaro o de una mariposa. Para indicar su presencia suelen dejar como regalo una pluma o el aroma de su fragancia. En cualquier caso, serás afortunada, pues tu diálogo con las sílfides habrá comenzado.

 

  
 

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