Comparte Conmigo el Maravilloso Mundo de las Hadas...
Mostrando entradas con la etiqueta selkie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta selkie. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de septiembre de 2010

Cuento de Hadas: La Selkie


Érase una vez un cansado cazador, en las frías tierras del norte, que iba de regreso a casa en la oscuridad de la noche. Su viaje le llevo cerca de la costa: la luna llena bañaba las aguas y la arena brillaba como una perla. Apartó los arbustos, y entonces, para su asombro, vio a tres hermosas mujeres bailando desnudas allí donde las olas rompían. Hipnotizado, el cazador las observó y creyó oír una música espeluznante a la luz de la brisa marina. Bajó la mirada y vio tres pieles de foca en la arena, una para cada una de las graciosas bailarinas. El cazador había oído cuentos de mujeres-foca que, de hecho, escondían un alma humana. Él se sentía solo y anhelaba una esposa con quien compartir las noches. Miró a las encantadoras bailarinas otra vez y, de un impulso, cogió una de las pieles y la escondió en su chaleco. La danza estaba terminando. Riéndose armoniosamente, las mujeres dieron un brinco para recuperar sus pieles, meterse dentro y zambullirse en las olas.


Una de ellas, la más hermosa de todas, no encontraba la suya, y su pánico creció mientras la buscaba, cuando el cazador se plantó delante. -Ten tu piel-le dijo. – Ven y cásate conmigo. Te devolveré la piel al cabo de siete años para que hagas lo que quieras. El cazador pensó que sería tan feliz con él que se olvidaría de la piel para siempre. La Selkie accedió y se fue con el cazador y vivieron felices durante un tiempo. Pero sus enormes ojos grises estaban distantes, buscaba el mar y sus olas muy a menudo. Tuvieron un hijo al que amaba profundamente, su rostro estaba muy triste. Cuando pasaron los siete años se acercó a su marido y le reclamó la piel. – ¿Abandonarías a tu hijo?, ¿Te marcharías para desaparecer en las olas?. La Selkie estaba cada vez más triste, aunque jamás derramó una sola lágrima, pues hay penas que son demasiado grandes para llorar. Su hijo la amaba profundamente y hacía todo lo que podía por animarla. Un día escuchó una conversación entre sus padres y se enteró de la verdad sobre su madre. Incapaz de soportar su infelicidad, se dedicó a seguir a su padre a hurtadillas, hasta que un día le vio cavar, sacó una piel de foca, comprobó que estaba intacta y volvió a meterla dentro.

El muchacho se puso contento. Ahora podría devolverle la sonrisa a su madre. Esperó a que su padre se marchara de caza y volvió al lugar donde estaba enterrada la piel. Rápidamente la desenterró y se la llevó a su madre. Los ojos grises de está brillaron al ver la piel. Sin apenas detenerse a abrazar a su hijo, corrió hacia la orilla y se introdujo en las aguas. El muchacho corrió tras ella, gritando: - Por favor, madre, no me abandones, llévame contigo.- Entonces ella le agarró, le exhaló su magia y se lo llevó consigo bajo las olas. El muchacho aprendió muchas cosas maravillosas en el mundo subacuático, absorbiendo la sabiduría y la gracia de la gente como su madre. Pero sabía que no podría quedarse para siempre, pues su destino estaba en tierra, con su padre. Llegado el momento, su madre lo devolvió a la orilla y, besándole por última vez, se marchó cargada de tristeza. El devastado cazador se alegró de volver a ver a su hijo y le ayudó a readaptarse a la vida en la Tierra. Pero cada vez que el muchacho miraba el reflejo de la luz de la Luna, sentía la presencia de su madre. Con el tiempo se convirtió en un renombrado músico, cuyo mayor placer consistía en sentarse a tocar junto a la playa mientras las mujeres foca brincaban a lo lejos sobre las olas.





miércoles, 21 de julio de 2010

Hadas Acuáticas


Las Hadas acuáticas son, los espíritus más numerosos, pues las hadas se manifiestan más fácilmente en ambientes húmedos. El agua puede tener la ventana a los dos mundos. El agua va asociada a las emociones, a los anhelos inconscientes y a los miedos reprimidos. Las hadas acuáticas que suelen ser muy bellas y seductoras, lo reflejan. Existen muchas hadas y seres fantásticos relacionados con el agua como pueden ser: La Selkie, Las Ondinas, Ningyo, La Gwargedd Annwn, La Sirena, El Kelpie, El Nix, La Melusina, La Naid, La Nereida, Lorelei, La Drac.



La Selkie: Son hadas irlandesas. Con apariencia de foca, pueden transformarse a la forma humana por el vertimiento de sus pieles del sello y pueden invertir para sellar la forma poniendo su piel del Selkie detrás encendido. Si un hombre roba una piel de las Selkie femeninos, ella está en su energía, a un grado, y la fuerzan a ser su esposa. Los Selkies masculinos son muy hermosos en su forma humana, tienen grandes mujeres del ser humano del excedente de las energías del seducción. Buscan típicamente a los que se descontenten con su vida romántica. Esto incluye a mujeres casadas que esperan a sus maridos los pescadores. Si una mujer desea hacer el contacto con un varón del Selkie, ella tiene que ir a una playa y verter siete rasgones en el mar.

Las Ondinas: Ondina significa “ olas “, y son hadas de la antigua Grecia, que aparecían en el Mar Egeo con aspecto de caballos marinos de rostro humano. Suelen elegir el aspecto de seres humanos bellos, pero carecen de alma.


Ningyo: Es un hada acuática japonesa con lagrimas de perla. Algunos dicen que tiene cabeza de humano y cuerpo de pez. Otros creen que van vestidas con trajes de seda que se mueven como las olas. Residen en magníficos palacios debajo del mar, y son muy seductoras.

La Gwargedd Annwn: Es un hada acuática galesa, que suele ser mujer, rubia y delgada. Su belleza las vuelve irresistibles para los hombres y, sin embargo, los mortales lo merecen pueden convertirse en esposas devotas.




La Sirena: Tienen el cuerpo la mitad de arriba de mujer y la mitad de debajo de pez, los cuentos escoceses dicen que debajo de las escamas tiene piernas. Poseen voces maravillosas y cuando se sientan a peinarse y a mirarse en el espejo en las rocas, las olas transportan sus cantos encantados.

El Kelpie: Son espíritus acuáticos que normalmente pueden ser bromistas y hasta encantadores, pero no es este el caso. Toman el aspecto de caballo gris que puede ser agradable al principio, pero solo para engatusar al viajero para conseguir que se monte en su lomo. Una vez montado en viajero se queda pegado al Kelpie que galopa hacia el agua y sumerge al jinete hasta que éste se ahoga.

El Nix: Es un hada acuática alemana difícil de localizar, pues se lanza rápidamente a las aguas cuando alguien se acerca. Puede llevar un gorro rojo como las gentes del mar.




La Melusina: El hada Melusina era humana en su apariencia, pero no siempre, mitad mujer mitad sirena, o algo semejante, ya que de cintura para abajo no tenía piernas que suplía una cola escamosa, si bien el prodigio sólo tenía lugar los sábados -y según otros los miércoles-, cuando se encerraba en sus aposentos introduciéndose en el agua de una bañera de mármol. Los enlaces entre mortales y hadas parecen estar sujetos, desde tiempo inmemorial, a unas leyes singulares que consisten en que el hada pone condiciones y el aspirante a su mano las acepta incondicionalmente, deslumbrado en un principio para luego faltar siempre a su palabra, y el hada, siempre también, decepcionada, retorna a sus orígenes acuáticos. Su madre, el Hada Presina había encantado a su padre Elinas, rey de Escocia, no sin hacerle prometer que nunca iría a ver mientras dormía. Elinas, incumplió su promesa y Presina tuvo que refugiarse con sus tres hijas Melusina, Mélior y Palestina en la isla perdida de Ávalon. Cuando las niñas crecieron usaron sus poderes de hada y decidieron encerrar a su padre en la montaña mágica de Northumberland. Presina las acusa entonces de ser unas malas hijas y de carecer de corazón, y envío a Melusina un sortilegio:



Tú Melusina que eres la más mayor, la más sabia y la culpable, por este encantamiento te convertirás en serpiente todos los sábados de cintura para abajo (....)

Lo curioso del hecho es que habiendo sido secundada por sus hermanas, Melior y Plentine, ella fue víctima de la maldición materna y las otras no.






La Naiad: Son ninfas acuáticas, espíritus de los arroyos, fuentes y pozos de la antigua Grecia. Es probable que fueran las antiguas diosas de los lugares sagrados de la naturaleza, que más tarde pasaron a ser consideradas de forma más trivial.

La Nereida: Habitan en el mar y cada una gobierna una extensión especificas del océano. Originalmente eran cincuenta, todas ellas hijas del dios del mar, Nereos. Llevan la cabeza cubierta de conchas y cabalgan sobre criaturas llamadas “hipocampos“, que son mitad delfín, mitad caballo.








Lorelei: Es un hada acuática alemana, propia del Rin, en el que toca el arpa y canta para seducir a los hombres y llevarlos hacia las rocas. Existen muchas Lorelei pero solo una de ellas logró ser humana.

La Drac: Son hadas francesas que viven bajo el Sena, en una ciudad encantada. A veces residen en cuevas, y podemos verlas esquiando en el agua sobre placas de madera.







Las hadas acuáticas también son una expresión de la magia y el encanto de nuestras necesidades románticas, y estuvieron desmoralizadas durante siglos. De ahí que algunas de ellas se hayan vuelto traviesas, demostrándonos que no podemos escapar a nuestra naturaleza. Las hadas acuáticas tienen características de la gran diosa del amor, Afrodita, que era respetada tanto por dioses como por humanos. El primer paso para ver a las hadas es asumir el compromiso de ser honesto con el corazón y de abrirnos a nuestras propias emociones. A veces tendrás que enfrentarte al dolor, pero las hadas te ayudaran sanándote para poder seguir adelante cuando hayas transformado tus sentimientos. Hazte conciente del agua que bebes: de sus orígenes, de su pureza y del regalo que constituye para tu cuerpo y tu mente. El agua graba imágenes, los pensamientos y el entorno influyen en ella, y cuenta con espíritus propios especiales que la cuidan y la protegen. Respeta esto y aprende su magia. Primero debes sintonizar con los lugares en los que pueden estar. No es difícil: cualquier lugar con agua que te resulte encantador probablemente sea hábitat de hadas. Podrás verlas en playas desiertas, allí donde las olas rompen en la orilla, o nadando marea arriba. Suelen aparecer en tramos solitarios de ríos y lagos, y deambulan por los manantiales. Confía en tu imaginación: si sientes su presencia estarán cerca.



Entradas populares