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viernes, 9 de septiembre de 2011

La Leyenda del Hombre Lobo




Durante la Edad Media, especialmente entre los siglos XV y XVII, Europa se encontraba bajo la oscura sombra de la ignorancia y las supersticiones. Las ciudades estaban poco desarrolladas y sus gentes vivían cerca de los bosques. El miedo de los lobos por entonces era como una pesadilla. Sus ataques eran tan frecuentes y atroces que tenían miedo hasta de viajar de un lugar a otro. Muchos de ellos se encontraban por la mañana miembros humanos esparcidos por el campo.


Así pues un hombre lobo es una persona viva que tiene el poder de transformarse en lobo. Adquiriendo así las características del mismo, fuerza, rapidez, astucia, que según muchos llegaron a creer que estos poderes se los concedió el mismo Diablo. Él, concede estos privilegios a las personas humanas y ellos a su vez lo adoran y consagran. Estás leyendas e historias se creen que han surgido de la porfiria, hay muchos tipos diferentes de porfirias (CEP, VP) causa el crecimiento excesivo de vello en el cuerpo y la cara.


La mente de un hombre lobo suele ser humana, reconocen a su victima, realizan su trampa, la señala y la hacen suya sin ningún miramiento con la ayuda y la similitud de un lobo. Para algunas tribus o culturas tanto en el folclore como en la mitología era una señal de buena suerte; el niño que tuviera una marca al nacer, ya que estaba predestinado a tener el poder de cambiar su forma y aspecto por la de un animal o pez.


De todos modos, las personas maléficas preferían convertirse en lobos sedientos de sangre. Se mueven por zonas muy boscosas donde existen muchos relatos de mujeres que caminaban solas por bosques y fueron poseídas por espíritus con los cuales se vieron obligadas a casarse. Existe una magia en torno a ellos que les hace ser catalogados como seres elementales.

 


Existen tres clases de hombres lobo;

• Los llamados auténticos, nacidos un 25 de diciembre a las 12 horas y que nazcan con una marca en la cabeza, o un mechón de pelo en alguna parte de su cuerpo, o los concebidos la noche de San Pablo o La Anunciación, podrían ser calificados como tales, o bien porque sus padres eran lobos o también por una maldición.

• Los infectados; los que han sido atacados y mordidos por un auténtico hombre lobo, estos no pueden contralar sus instintos depredadores y cuando adquieren nuevamente su estado humano tienen remordimientos amargos de sus actos.

• Los artificiales; son aquellos que desean ser hombre lobo y lo logran por magia o brujería. También pueden lograrlo a través de la licantropía trastorno mental en el que el sujeto llamado licántropo cree que es un lobo, llegando a ser tan peligroso como un hombre lobo real.


Una persona que se convierte en hombre lobo en contra de su voluntad, no está completamente condenado, hasta que no prueba la sangre humana. Un vez que lo hace, la condenación será eterna y nada podrá redimirlo, dejando así de estar en el plano mortal de la muerte.

 

Los hombres lobo son inmune a la edad y a la mayoría de enfermedades físicas, debido a la constante regeneración de su tejido físico. Sin embargo pueden lograr su muerte por cualquier herida que destruya su corazón o cerebro y también por ahorcamiento, asfixia, la falta de oxigeno puede destruirlos, en la ficción sin embargo se acababa con ellos con una bala de plata.


lunes, 5 de septiembre de 2011

Reino Del Aire



Seres del aire en poderosos reinos de nubes demuestran aquí la desviación perceptible. Los guardianes poderosos de los cuatro vientos danzan a veces bajo los tilos. El frío, el calor, los truenos, las borrascas, la milicia de las nubes, rayos poderosos son sus arpones.


Aquí la atmósfera es pesada, avanza y es arrastrada hacia atrás. Lo que piensa el ser humano, es guiado por el tiempo atmosférico. Aquí se crea la energía sutil, que es llevada por el viento.


Renovación, intercambio de energía es la sinfonía cósmica. Inhalar, expirar, en el ritmo está el compás que todos debemos seguir. Borrasca, temporal de viento y nieve, frescor, el aire transporta el aroma cosmoterrenal. Aquí se protege el aliento de la vida, aunque el espíritu de la borrasca a veces esté enojado.

 

La creación baila con el viento, sopla aquí, cuchichea allí, sigue volando deprisa, nunca se para, tiene que avanzar con el movimiento. Se muestra en formas y figuras. Fuerzas pequeñas obran, son guiadas, protegidas, ampliadas. El aire, él transporta los pensamientos, hace temblar de vez en cuando las cosas.


En el silencio de la diferencia clara reconoces el estrechamiento o amplitud. Adiestras las sílfides, hasta que desaparezcan, entonces podrás superar todos los obstáculos.



ORDEN DEL REINO DEL AIRE


Guardianes: Thor y Aires. Thor es el dios germánico del trueno, de la tormenta y la fertilidad y Aires, su anexo divino. Protegen y guían el Elemento Aire.

Superiores: Sílfides; soberano de las sílfides: Paralda; símbolo: mariposa, águila.

Primer nivel de desarrollo: Forma del Elemento Aire, seres elementales del aire en el animal y el hombre, Vila (espíritu de la tormenta eslavo).

Segundo nivel de desarrollo: Hadas, sílfides, reyes/reinas de los elfos.



Tercer nivel de desarrollo: Superior de las hadas, superior de las sílfides, guardián de los poderosos cuatro vientos, madre del viento, novias del viento.

Nivel cósmico: Devas, todos los arcángeles y seres angelicales poderosos que se ocupan del Elemento Aire en el cosmos, el arcángel Miguel es el protector del aire, de las musas, de las fuerzas de la inspiración, del arte y de la belleza, Pegaso.

Dioses y Diosas: Feng-Po (dios del viento chino), Feng Po-Po (diosa china del viento, que cabalga sobre las nubes a lomos de un tigre), Odín (dios germánico del cielo y creador), Brahma (dios hindú de la creación del cielo y la tierra), Lilith (reina alada hebrea del aire) entre otros.


“Escucha el canto de la naturaleza. Canta la canción divina. La voz, que flota sobre la oscilación del viento, canta para todos los que son capaces de oírla, el canto celestial de todos los cantos, el que ahuyenta todos los miedos. El viento nos recuerda en todas sus formas que no estamos solos en este mundo. Lo une todo con todo.”


Anne Wilson Schaef, Mensajes de los primeros pobladores.
 




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