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jueves, 27 de septiembre de 2012

Reino del Fuego




El fuego y la luz son las fuerzas del paisaje inferior y superior. Transformables, imprevisibles e inalcanzables. A veces están aquí y otras veces allí, igualmente invisibles en cada lugar. Calientes, brillantes, cariñosas, claras, llameantes, indomables, tratables, rápidas.


Fuego celestial, te protegemos, fuerza creadora, hacer creador. Empleado en la luz superior, bajo tu control están todas las fuerzas inferiores. Se transforman en fuerzas superiores, aquí se reconoce el verdadero proceder. Del plomo se hace el oro, del fuego la luz, la fuerza que alimenta la vida y que consigue la variedad.

  
Si el fuego permanece, el resplandor se consume a sí mismo en el ser eterno. Sí, los buenos mundos del fuego son los senderos de los verdaderos héroes de la luz. Para aquí se transforma y se procede. La luz es pesada y retirada. Aquí se te reconoce por tus actos, aquí pagas tu siembra en pequeños plazos.


Aquí se desprenden las sombras, aquí la parte reprimida dormita. Observa la sombra en ti, deja que se acerque el fuego. Sacrifica tu cara de fuego con ella deslumbras la luz del Creador. Pues la luz y el fuego desmontan las murallas viejas y oscuras.


ORDÉN DEL REINO DEL FUEGO


  • Guardianes: Helio y Vesta.
  • Superiores: Salamandra; amo: Djinn.
  • Primer nivel de desarrollo: Forma del fuego, seres elementales, del fuego en el animal y el hombre, puntitos de fuego, conjunto de demonios, albas negras, vulkani, druidas, espíritus del humo.
  • Segundo nivel de desarrollo: Salamandras, dragones, flamines (pequeños seres del fuego de la iluminación).
  • Tercer nivel de desarrollo: Musas, seres solares.
  • Nivel cósmico: Ángeles al servicio de la luz de Cristo (por ejemplo los arcángeles Uriel y Miguel), ángeles de la esfera solar y de Marte (por ejemplo Samuel y Anael).



  • Dioses y diosas: Kali (diosa india de la destrucción), Da Derga (dios rojo celta), Tritón ( monstruo griego-siciliano, mitad hombre y mitad pez), Agni (dios hindú del fuego y guardián de los seres humanos), Ra (dios del sol egipcio), Brígida (diosa celta y portadora de la luz), Surya (diosa del sol hindú), Tu Njami (madre siberiana del fuego), Apolo (dios griego del sol), Latieran (diosa irlandesa portadora de las semillas del fuego) etc.


Los espíritus del fuego se pueden mostrar a través de algunos reptiles y animales de rapiña. Cuando los seres del fuego se presentan, uno siente calor en la piel, o bien nota un pellizco, un resplandor por el rabillo del ojo, un picor, un mordisco, una quemadura o una picadura, todo depende de la forma en la que se muestre el ser.


Los seres del Reino del Fuego encarnan todas las características del fuego y son mucho más diversos de lo que imaginamos; los vulkani echan llamaradas, titilan en las brasas, viven el volcanes y mundos del fuego subterráneo; los espíritus del humo cabalgan a través del aire; las salamandras, los duendes del fuego y los druidas calientan y vivifican el fuego en hornos, chimeneas y en las hogueras.

















En las llamas de las velas bailan las hadas del fuego. Pequeños Devas del fuego nos muestran con su luz el camino en la oscuridad. Los seres del fuego protegen una energía poderosa e indestructible.














domingo, 12 de septiembre de 2010

Hadas de Fuego


El fuego es dinamismo, calor, cambio. Aporta creación y destrucción. Sin el fuego todo estaría inerte y congelado. El fue es, en todas sus formas, lo que da emoción a l vida, y suele ser la energía que nos lleva a lugares nuevos, cuando de repente todo parece distinto. El fuego es el elemento más difícil de trabajar, pues es muy poderoso, y estas energías se nos pueden descontrolar fácilmente. Sin embargo, es importante que sí nos hagamos conscientes de los seres de fuego. Los necesitamos para entrar en contacto con nuestra pasión y nuestra creatividad.

También necesitamos traer el fuego a nuestra vida de un modo más consciente, pues hace mucha falta hoy día. Si nos acercamos con cuidado, los elementales fuego nos calentarán el corazón y vigorizarán nuestra vida. Los espíritus de fuego reciben el nombre de salamandras, y están presentes dondequiera que haya fuego, visible o invisible. A pesar de su nombre, no siempre imitan el aspecto de reptiles. Aunque imiten el aspecto de un dragón, también pueden adquirir formas humanoides.
En las llamas de las velas danzan pequeños espíritus de fuego, mientras que las poderosas salamandras juegan en los desiertos y en los volcanes. La salamandra también colabora en la combustión invisible, como la de nuestro metabolismo, gracias a la cual los alimentos se queman para proporcionarnos energía.
Sin fuego no habría vida ni luz. Las salamandras estimulan nuestra pasión, la sexual incluida, y fomenta la valentía, el idealismo y la visión. Un contacto adecuado con las salamandras nos ayuda a usar bien nuestra fuerza vital, pues renueva el alma. Entre las hadas de fuego podemos destacar a: Dragón, Centauro, Prometeo, Los fuegos Fatuos, Djinn, Wayland el herrero, Brígida.


Dragón: Desafortunadamente nuestra cultura e historia a convertido a este maravilloso ser elemental en un monstruo. Representan diferentes tipos de poder intuitivo, salvaje. Personifican los poderes fértiles y elementales de la naturaleza y, como tales, la sociedad patriarcal los tacho de destructivos. Por eso dioses y héroes se encargan mediante las leyendas de acabar con ellos.

Centauro: Son mitad hombre, mitad caballo. Los podemos considerar espíritus de fuego, por dos cosas: porque el símbolo de fuego, Sagitario, está simbolizado por un centauro con un arco y una flecha, lo que introduce al centauro en los mundos de significados fogosos. Y segundo el centauro es una criatura de gran poder y sabiduría. Con sus rasgos de mitad humano y mitad animal, aportan un cambio de conciencia, por el que la pasión y la sabiduría puedan combinarse. Si se te acerca un centauro, probablemente aparezca un conocimiento nuevo tras las turbulencias. Los centauros son grandes maestros, como Quirón; unas veces están dispuestos a sacrificarse a sí mismos, y otras son tremendamente egoístas.
Prometeo: En la mitología griega era un titán, un espíritu anterior a los dioses del Olimpo. Era un amigo de la humanidad en desarrollo, la cuidaba y le enseñaba las artes civilizadas.
También era juguetón ya que una vez engañó a Zeus, le dio los huesos y cartílagos de un toro y a los hambrientos, las partes carnosas. Para castigar a Prometeo, el enfadado Zeus retiró de los humanos el don del fuego, por lo que Prometeo se escabulló en el Olimpo y robó una chispa del fuego sagrado. Aporta valentía e idealismo, es una expresión utilizada a menudo para cualquier cosa innovadora, rompedora y retante para los valores establecidos. Pídele a Prometeo que te encienda con su espíritu, pero a diferencia de él, no olvides conservar tu humildad, pues siempre habrá poderes mayores que los de los humanos.

Los Fuegos Fatuos: Son luces extrañas que aparecen sobre los pantanos. Aunque pueden atribuirse al gas metano, la cienca no ha explicado del todo los fuegos fatuos y mucha gente cree que son seres de fuego que salvan o extravían a los viajeros. Algunos los llaman “cuerpos de vela “ y dicen que son presagios de muerte. Además son espíritus bromistas que nos aportan un vislumbre de lo posible, de la aventura, de lo que puede ser. A veces nos recuerdan las numerosas muertes de nuestro interior: muertes de sueños, de esperanzas, de creencias. Estás muertes iluminan tu propia vela y nos recuerda lo que estamos perdiendo.
Djinn: Son hadas de fuego árabes. Están hechos de fuego, o descienden del fuego, por sus venas corren llamas en lugar de sangre. Están gobernados por monarcas llamados hombres de Suley. Los Djinn tienen diversos tamaños y poderes. Los mayores hacen que la tierra del desierto suba en espirales formando un enorme pilar retorcido, mientras que los más pequeños forman polvaredas y otras manifestaciones menores. Como seres del mundo exterior, los Djinn odian el hierro, pues la fundición de este metal anunció el fin del gobierno de la naturaleza y el principio del dominio del hombre.

Wayland el Herrero: Era un elfo que hacia joyas inigualables. La noticia de su habilidad y de su riqueza se difundieron, y una noche Nidud rey de Suecia, le cogió por sorpresa y le hizo prisionero. Wayland fue forzado a trabajar haciendo artículos para el rey, quien le cortó los tendones de las rodillas para que no pudiese escapar.
Estando secuestrado y en secreto construyó un par de alas con plumas y restos de la playa. Su arte hizo que la hija del rey se enamorara de él. Un día los dos hijos del rey desaparecieron. Nidud y su esposa asumieron que se habían marchado de aventura y se consolaron con los últimos trabajos del herrero, entre los que había un cáliz de tamaño de un esqueleto humano, un collar con cuatro joyas a modo de ojos humanos y un broche reluciente elaborado con lo que parecían cincuenta dientes. En una noche de tormenta, una extraña figura alada posada sobre la ventana despertó al rey y a la reina. “El amor que procesa su hija la ha dejado sin alma”. Usted señor, bebió del esqueleto de su propio hijo, y usted, señora, lleva los ojos de sus hijos alrededor del cuello. Los cielos llameantes me aguardan. Y el herrero salió volando en busca de su amor.

Brígida: Significa “flecha de fuego”. Es una antigua diosa celta, miembro de los Tuatha de Danann, los mágicos seres de la antigua Irlanda. Gobernaba la herrería, la sanación, los partos, la poesía, la inspiración y el elemento fuego. También era diosa del Sol, pues su símbolo es la rueda solar, que es una cruz asimétrica que simboliza el ciclo de equinoccios y solsticios. El simple hecho de encender una vela y de invocar su nombre suele aportar alegría. Si sufres de “sequía de escritor” o necesitas purificar tu vida y transformarla, los amables fuegos de Brígida harán magia en tu honor.




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