Extenso grupo de encantadores seres de la naturaleza de género femenino, que se ocupan del agua, – en particular del agua dulce – en todas sus variantes y formas. Las Oceánidas y las Nereidas son las que se encargan de cuidar el agua salada. Las Ninfas tienen el aspecto de mujeres jóvenes y hermosas.
Muestran su seductor encanto, aunque jamás satisfacen los deseos que han despertado. A todos los dioses, hombre y espíritus les encantan perseguir a las Ninfas, ya que éstas les atraen con su encanto natural. Bailan sobre fuentes subterráneas, viven a lo largo de las orillas del río, regulan el equilibrio hídrico de los árboles, cuidan el agua de las profundidades de las montañas y cuevas, conducen la lluvia, revitalizan los mares…
El deber de las Ninfas consiste en depurar el agua y recargarla energéticamente con la luz cósmica para que siga siendo fuente de vida, habitable, curativa y refrescante. Cuando las Ninfas abandonan un lugar se agota la fuerza que allí tiene agua para pasar a convertirse en aguas estancadas y muertas. Las Ninfas llenan el agua con su luz y amor. Según cual sea su espacio vital, se diferencian distintas clases de ninfas:
Hamadríades y Dríades: Del griego drys “árbol, roble”. Ninfas que habitan en los árboles y arbustos y que regulan su equilibrio hídrico. A estas Ninfas pertenecen también las Alseides, las Ninfas de los bosques, que revitalizan el bosque y conducen las aguas subterráneas, como por ejemplo las vetas de agua. Las Dríades son representadas como hermosas muchachas de ropa ligera de color blanco o verde. Aman a los árboles sobre todas las cosas los protegen y mueren con ellos.
Nereidas: Hijas de Nereo, el Viejo del Mar; un grupo de cincuenta Ninfas marinas que son las patronas de aquellos que están en peligro de zozobrar en el mar y que, en alegres ocasiones, regocijan a los marineros con juegos. Son espíritus marinos conjuntamente con las Nixas son los seres que conocemos como sirenas.

Las Nereidas tienen ojos de color miel y sus vestidos son amarillo oro. Habitan en grutas de brillante plata en el fondo del mar. Las Nereidas no siempre son simpáticas con los humanos, si las molestas mientras comen al mediodía te castigan con hipo, acidez o dolor de estómago.
Si alguien las acecha mientras se bañan, les dejan ciegos y aquel que osa hablarles le hacen enmudecer. Según la mitología griega, una persona a sufrido una de estas afecciones puede calmar de nuevo a las Nereidas si, una semana después del sacrilegio cometido, les llevan a la misma hora del día una olla con miel.
Oceánidas: Del Latín oceanus “mar, océano”. Ninfas de los océanos y de los ríos que dirigen a los seres marinos secundarios. A este grupo pertenecen, por ejemplo, las Ninfas de los ríos Eurínome, Electra, Iris, Metis, Nike y Tique.
Danaides: Las cincuenta hijas del rey de Danaos de Argos; Ninfas que originariamente eran veneradas como guardianas de las fuentes y de los ríos. En principio, debían contraer matrimonio con los cincuenta hijos del rey Aigyptos, pero los asesinaron durante la noche de bodas. Por ello se las desterró al Inframundo, donde por toda la eternidad sacan agua de un barril sin fondo y cuidan del agua de unas jarras hechas añicos.
Las hijas de Atlas fueron en antaño perseguidas por el cazador Orión, loco de amor, junto con sus perros de caza Sirius y Procyson. Para proteger a las muchachas y castigar al cazador, Zeus los trasladó a todos al firmamento como constelaciones, donde la caza está condenada al fracaso por toda la eternidad: Orión aparece en el firmamento una vez que las Pléyades han desaparecido.
Náyades: Ninfas de las aguas continentales. A estas Ninfas pertenecen las ninfas de las fuentes, de los arroyos y praderas, de las islas y las de los otros países.
Si alguien las acecha mientras se bañan, les dejan ciegos y aquel que osa hablarles le hacen enmudecer. Según la mitología griega, una persona a sufrido una de estas afecciones puede calmar de nuevo a las Nereidas si, una semana después del sacrilegio cometido, les llevan a la misma hora del día una olla con miel.
Oceánidas: Del Latín oceanus “mar, océano”. Ninfas de los océanos y de los ríos que dirigen a los seres marinos secundarios. A este grupo pertenecen, por ejemplo, las Ninfas de los ríos Eurínome, Electra, Iris, Metis, Nike y Tique.
Danaides: Las cincuenta hijas del rey de Danaos de Argos; Ninfas que originariamente eran veneradas como guardianas de las fuentes y de los ríos. En principio, debían contraer matrimonio con los cincuenta hijos del rey Aigyptos, pero los asesinaron durante la noche de bodas. Por ello se las desterró al Inframundo, donde por toda la eternidad sacan agua de un barril sin fondo y cuidan del agua de unas jarras hechas añicos.
Pléyades: Las siete hijas del gigante Atlas; Ninfas que forman el grupo de las “Pléyades” en la constelación de Tauro. Pueden verse en el firmamento desde mediados de mayo hasta finales de octubre. Su salida anuncia el principio, y su salida el fin de la estación durante la que los mares son navegables.
Las hijas de Atlas fueron en antaño perseguidas por el cazador Orión, loco de amor, junto con sus perros de caza Sirius y Procyson. Para proteger a las muchachas y castigar al cazador, Zeus los trasladó a todos al firmamento como constelaciones, donde la caza está condenada al fracaso por toda la eternidad: Orión aparece en el firmamento una vez que las Pléyades han desaparecido.
Náyades: Ninfas de las aguas continentales. A estas Ninfas pertenecen las ninfas de las fuentes, de los arroyos y praderas, de las islas y las de los otros países.


