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jueves, 1 de julio de 2010

Las Hadas de Cottingley



En 1917 en Cottingley un pueblecito inglés, dos niñas; Elsie y Frances, estaban jugando como tantos y tantos días cerca del arroyo, donde pudieron observar un pequeño grupo de seres mágicos. Ellas aseguraban que habían visto hadas…Las niñas, ante la desesperación e incredulidad de sus adultos, decidieron tomar prestada del Sr. Wright, fotógrafo y padre de Elsie, una cámara fotográfica.Cuando el señor Wright reveló las fotografías descubrió que aparecían unas extrañas manchas blancas que se anteponían al rostro de Frances.




Cuando le preguntó a Elsie qué creía que podía ser, ésta aseguró que eran sus amigas las hadas. Arthur se rió con la ocurrencia y las arrinconó pensando que las manchas podrían ser hojas o papeles arrastrados por el viento. Transcurrido unos días, ya en el mes de agosto, la cámara fotográfica volvió a manos de las niñas y de nuevo el señor Wright se sorprendió al encontrar otra mancha blanca en el clisé. En esta ocasión, se veía a Elsie junto a lo que parecía ser un duende. Convencido de que las niñas pretendían tomarle el pelo, les prohibió volver a hacer uso de la cámara.




Con el tiempo, la historia de las fotografías de las hadas pasó al olvido, hasta que un día, al verano siguiente, la señora Polly Wright, muy aficionada al ocultismo, asistió a una reunión de la Sociedad Teosófica de Bradford, en la que, precisamente, se estaba debatiendo la existencia de las hadas. Polly, recordó entonces las extrañas fotografías de su hija y sobrina, y lo comentó ante algunos asistentes que pronto tomaron interés en verlas. En el Congreso de teosofía que se celebró poco después, dos de aquellas fotografías de hadas fueron pasando de mano hasta que Edward Gardner, uno de sus miembros más destacados, las consideró de vital importancia y llevó a la prensa para su publicación.






A la sazón, Gardner, que veía en el revelado de Arthur Wright poca calidad, creyó conveniente sacar nuevos negativos de los originales, y se los llevó al fotógrafo Fred Barlow, para que hiciera de ellas copias más claras y limpias. Fue entonces cuando, de verdad, se empezó a hablar de las hadas de Cottingley. Las niñas realizaron varias fotografías, donde se observaban pequeños seres con alas, con bonitos vestidos bailando de forma amigable alrededor de las niñas.




Pronto las fotografías dieron la vuelta al mundo, la prensa publicó titulares sensacionales acompañados de estas fantásticas fotografías. Parecía que la magia por fin existía, se rompieron todos los esquemas, ¡las hadas existen! Incluso, Conan Doyle, creador del mítico Sherlock Holmes, defendía a capa y espada su existencia. En 1981 las dos mujeres admitieron haber falsificado todas las fotografías excepto una, pero insistieron en que realmente habían visto las hadas.






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